
Hace poco vivimos una cita extraordinaria: un matrimonio campestre, en una locación rodeada de naturaleza y en el que los invitados tuvieron la oportunidad de disfrutar una mañana de brunch soleada e inolvidable.
La cita fue en Sutatausa, un pequeño y pintoresco pueblito cercano a Ubaté, en Cundinamarca, a donde unas doscientas personas acudieron para celebrar junto a los novios. Por supuesto, para el equipo de Pierre Catering, encargado del servicio de alimentos y bebidas, significó una serie de retos que asumimos con emoción y creatividad.
Un menú muy particular
En este caso, los novios nos hicieron dos pedidos especiales para el menú de su celebración: que fuera un brunch y que tuviera una amplia participación de opciones colombianas. Esto para nuestro equipo de cocina significó la felicidad de tener vía libre para proponer e innovar.
Así, se decidió –en conjunto con los novios– montar cuatro estaciones:
- Colombiana: calentao de frijol y carne con ají casero, tamales de pipián con ají de maní, variedad de quesos (campesino, sabana, paipa y de hoja), variedad de arepas (de huevo, rellena de queso y boyacense) y variedad de amasijos (pandeyuca, pandebono y envuelto de mazorca asado).
- Desayuno: jugos naturales de naranja, corozo, arazá y maracuyá; frutas tropicales (papaya, piña, patilla, banano, fresas y arándanos), yogur griego, granola casera, huevos pericos con tomate y cebolla larga, variedad de panes (de masa madre, de chocolate, croissant de almendras y de mantequilla), y mini wafles de pandeyuca.
- Tacos: Al pastor con piña asada, cebolla y cilantro; de chicharrón con pico de gallo y limón; vegetariano con rajas de pimentón rojo y verde, cebolla, champiñón y crema agria; y todo acompañado con salsa de tomatillo, trozos de aguacate, mayo de chipotle, jalapeños, maíz grillado, piña y tomates cherry tatemados, y limón.
- Postres: bocadillo con queso, macarrones hechos en casa, bombones de chocolate y mini tartas de caramelo.
El servicio comenzó poco antes de las once de la mañana y se extendió hasta después de medio día, y resultó muy divertido para los asistentes que participaban en la terminación de sus platos decidiendo entre todas las opciones.







El reto de la locación
Uno de los desafíos más importantes en el trabajo de Pierre Catering está en las locaciones en las que debemos realizarlo. Por definición, siempre debemos desplazarnos con personal, equipos y productos al lugar donde se requiera nuestra atención, así que estamos acostumbrados a movernos e instalarnos a lo largo y ancho de la ciudad.
El reto viene cuando debemos atender eventos campestres, como en el caso de este matrimonio. Los novios eligieron para celebrar su unión una lindísima locación rodeada de bosque, un lago y enormes piedras, en las montañas de Sutatausa.
Así, muy temprano en la mañana tuvimos que desplazar toda nuestra operación para garantizar que no tuviéramos retrasos por el camino, ya que es una ruta que suele afectarse por el alto tráfico. Trasladamos equipos de cocina, menaje, alimentos previamente preparados en nuestra planta de producción y los ingredientes necesarios para la terminación in situ.
Ya en el lugar montamos nuestra cocina en una carpa cerrada y las diferentes estaciones de alimentos y bebidas alrededor del hermoso montaje de fiesta que estuvo a cargo de nuestros amigos de Duqueventos y su fundadora, Catalina Duque.
El resultado no pudo ser más especial. La locación funcionó perfectamente para el diseño del evento, la celebración fue soleada y alegre, y nuestra atención de alimentos y bebidas llamó la atención de los asistentes por la creatividad de la propuesta. Esta es la receta para un matrimonio inolvidable.